Los de Cortefiel son unos ladrones. Performance por la decadencia

Amada y deforme masa culta…

A veces me ilumino, no como las mesillas de noche cuando buscas el Rhino spray para el constipado, quiero decir que me ilumino de la manera que se iluminan los poetas…


A mi tío, que también se ilumina, le da por la proyección astral. Es notoria su anécdota en la que evadido su espíritu se fue a comprar salchichón sin caer en la cuenta que sólo su alma transmigraba temporalmente, es decir,  sin un cuerpo que pudiera cargar el salchichón de oferta.


Lo mío en cambio es una cuestión premonitoria. El alto mando me revela el futuro a través de los complejos engranajes del Deus ex machina, haciéndome entender que tengo una responsabilidad ineludible con la historia.




El día ése estaba en el super, comprando salchichas y cervezas para un improvisado revival del october fest.  Caí redondo sobre los congelados. Durante el soponcio, trance lo llamaría el padre Pilón, se me reveló, a través de cinco símbolos  (los cuales no recuerdo), que el mundo estaba en decadencia.


Lo que sí recuerdo, es que el más allá me pedía vía conferencia mística, que utilizara mis imponentes aptitudes artísticas para provocar una crisis Sheldon y ahorrarle a la humanidad milenios de oscura edad media.


Llamé al comité ipso facto pero con escasa eficacia. El galeno de confianza de mi abuela se disculpó porque tenía un palco en el Bernabeu y se iba con la chati, mi médium estaba en Cortefiel en las rebajas (aprovecho para decir que los de Cortefiel son unos ladrones que menudean con los tiques regalo de reyes y no me dejaron cambiarlos todos juntos aunque fueran todos míos). Tampoco podía venir mi compadre el gitano, así que asumí la responsabilidad de la crisis yo solo.


-Mindi, no estoy para nadie…


-¿Y las salchichas y la cerveza…? Los niños no han cenado


-Mindi no empecemos, me he iluminado y el comité ha escurrido el bulto.


-Me llevo a los niños a casa de mi madre


-Será lo mejor


No me gustó nada la impertinencia del portazo.


¿Qué hacer? La historia demandaba una acción rápida y eficaz… El futuro del mundo estaba  en mis manos.

Cuando dudo me desnudo. Escribí con ceras Manley en mi pecho, “performance por la decadencia”. Utilicé el color verde, que simboliza la esperanza, por cierto que esa es la intranquilizadora razón por la que los cirujanos gastan el verde. Lo dicho me desnudé y empecé mi performance  de salvación. Al principio corría a lo loco por la calle, sin rumbo ni criterio, aunque enseguida me centré y enfilé hacia el Bernabeu, lleno hasta la bandera.  Allí mi mensaje adquiriría el eco necesario. Corría bajo el temporal  de agua nieve, cinco grados, los pies descalzos y la cola al aire, como el resto del cuerpo. Hacía tan malo, que ni siquiera los municipales hicieron ademán de salir del coche patrulla al verme pasar en porretas y chorreando agua como si estuviera en la ducha. Es posible que interviniera la providencia.


Llegué al descanso y salté al campo al estilo de los strikers del Tottenham.


No todo salió como yo esperaba. La lluvia había corrido las letras de mi lema de salvación, y la gente entendió en vez de “performance por la decadencia”,  “en pelotas por la permanencia”. Los aficionados del Betis, últimos de la división, y además  alegres y folkloricos por naturaleza, me adoptaron como suyo y pocos días después movieron hilos para que la LFP retirara los numerosos cargos. Me impusieron la insignia de oro y diamantes y me invitaron a un paseo a caballo por el parque de Maria Luisa.


Mucho me temo que mi deuda con el más allá aún sigue pendiente, pero con Cortefiel las deudas están saldadas. En la entrevista de  canal plus dejé bien claro, y para que lo oyera toda España, el asunto de los tiques regalo.


Que se jodan por usureros rebajistas